Volver a empezar...

Como todos los años, después de las cortas, merecidas y maravillosas vacaciones…”volver a comprar, zapatos y libros…volver a encontrar a viejos amigos, y juntos volver a empezar”… Qué gran canción la de aquel anuncio de la tele que te comunicaba la triste noticia de que este año tu cartera para ir al cole pesaría al menos un kilito más (un año más viejo, un kilo más sobre tu espalda), pero que te alegraba con la noticia de que con todos esos libros nuevos, miles de “corti-coles” caerían sobre tus manos para comprarte un estuche nuevo, una caja de rotuladores y cientos de chorradas que parecen indispensables al comienzo del curso escolar (la sociedad de consumo comienza a absorver nuestras mentes desde niños con esa especie de rito del estuche más completo)
Yo en realidad, comencé este año mi curso escolar en Julio, pero es que esa especie de nostalgia que dejan las vacaciones me hace recordar los tiempos en los que durante tres meses te obligaban a hacer los cuadernillos “Rubio” de ortografía y cálculo. Aunque creo que de poco sirvieron, pues sigo escribiendo como si una araña con tinta se hubiese caído sobre un papel en blanco y se moviera a su antojo; y por que a mis años, sigo contando con los dedos (lo cual, según un amigo mío, es un síntoma indiscutible de que estudié en un colegio de monjas). Así recuerdo yo mis veranos de niña, jugando a todas horas y escaqueándome para hacer menos hojas de los aburridos cuadernillos, en unos meses en los que te daba tiempo a olvidarte de todo: de lo aprendido, de lo no aprendido, de tus compañeros de colegio…Y ciertamente, septiembre era una vuelta a empezar estrictamente hablando: tu cerebro desconectaba tanto que tenías que volver a activarlo de nuevo, y pese a los “Rubio” ya no recordabas la tabla del 7. Aquellos maravillosos años…en los que incluso te gustaba oir la canción de la tele y te inspiraba deseos de hacer de nuevo el casi olvidado camino hacia el colegio.
Hace muchos muchos años que ya no vivo esa sensación de vuelta a empezar. Quizá porque ya no duran las vacaciones como entonces, porque no me da tiempo si quiera a ovidar lo que no me aprendí, o quizá es porque los cuadernillos “Rubio” tenían un efecto imnotizador, quién sabe…
Ahora, tengo suerte si tengo un par de semanas escasas para descansar; y si además se me olvida durante unas horas que soy opositora, es como si me hubiese tocado la loto. Ahora, ni siquiera necesito una mochila para empezar, puesto que necesitaría un camión que transportase todo lo que necesito; aunque he de reconocer que tengo un gasto desmesurado en lo que se refiere a material escolar. Y lo peor de todo, es que ya no tengo corti-coles.
En fin, he vuelto. I´m back. Y sin tener que volver a empezar. Digamos que he regresado al punto donde me quedé parece que ayer. Y pese a todo, no tener que volver a activar el cerebro no es tan malo; te da una especie de poder respecto del resto de los mortales que siguen empanados a su vuelta con una especie de sombrilla en la cabeza. No conozo la depresión post-vacional. Y pese a la nostalgia por aquellos tiempos felices, sin preocupaciones ni demasiadas expectativas, he vuelto con ganas, con fuerzas y muy muy morenita. Han sido unas vacaciones estupendas. Un descubrimiento: tengo melanina, el flexo no la absorvió toda. Sólo una pega: fueron cortas.
Por cierto, hablando de cortas (jijiji), esto de los Cuadernillos Rubio, me plantea una duda existencial: el por qué ese nombre. ¿Es por aquello de que las rubias no son tontas? ¿es que si los haces te vuelves “rubio”- de espirítu, quiero decir? ¿Es que el hijo de quien los inventó era rubio y necesitó mucho apoyo escolar? ¿Qué tipo de mensaje subliminal nos envía?
Ah! y casi se me olvida: ¡ NO a la tala!
Muchos besos!

2 Comments:
Miss ya :)
CONDESA...yo creo que "Rubio"es apellido,en mi época era "Alvarez"...jaja que poco profunda y subliminal soy,queda mucho mas glamuroso, romantico y sentimental tu pensamiento ¡Por eso me gusta leerte! Oye,Rubio no sera lo q ahora METRO-SEXUAL????.bsss.titapi.
Publicar un comentario
<< Home