martes, mayo 30, 2006

Nada fue un error.

Dime sólo un motivo por el que deba volver a mirarte como lo hacía. Dime sólo un motivo por el que deba sonreir al ver tu llamada. Podría buscar aquí, sentada, años y años, sin encontrar ni uno sólo de ellos convincente. Por que ya me cansé. Es increíble lo que tardé en despertar de aquella falsa rutina. Pero siento que nada de lo que digas podrá devolverte esa mirada. Ahora sé que no la mereciste.
No esperes que siga en el mismo sitio donde me dejaste. No voy a seguir ahí. Simplemente, por que sé que tú no lo harías por mí. Por que jamás me comprendiste, jamás te pusiste en mi lugar. No me conoces. No sabes cuáles son mis sueños, jamás te inquietaron lo más mínimo. Buscaste el momento fácil en las situaciones difíciles. Te aprovechaste de la única de mis debilidades: tú. Te regocijabas en mi alma transparente, y la acariciabas con amagos de cariño vacío, siempre vacío. Pero ya me cansé.
Y sin embargo, no eres un pegote en mi recuerdo; ni siquiera fuiste un error. No soy capaz de odiarte. No es odio; simplemente, desperté y tú ya no estabas. En realidad, nunca estuviste.
Y ahora, tus apariciones de fantasma solitario, sediento de aquella mirada mía, de aquellas palabras, no significan nada. Mis esfuerzos se concentran en ignorarlas, porque ya no existe motivo, ni razón, ni siquiera tengo ganas…me cansaste.
Tu última sentencia me devolvió la libertad. Esa que me quitabas con tus juegos, y con mi ansia de no perderte, de comprenderte. Aunque no te oculto que me sorprendió tu despedida. La que no tuviste el valor de pronunciar. La que ya no hace falta que digas. El silencio marcó el fin de lo que fuiste. No busques más a la que conociste, ya no acudiré corriendo tras tu llamada como entonces. Ahora sí soy yo. Lo soy desde el momento en el que dejaste de ser todo… Y no, no lo echo de menos.

viernes, mayo 26, 2006

Derecho a Dominar...

Ayer sucedió algo en la galaxia. En el planeta tierra, se declaró el 25 de mayo como día del orgullo friki. Como diría un amigo mío, hasta aquí “todo correcto”. Una minoría que declara su derecho a ser friki. Libertad de expresión como máximo derecho reivindicado. Perfecto. Espadas láser, videojuegos, máscaras, atuendos estrambóticos, superhombres…y otras frikadas en general, con una filosofía central: el derecho a dominar el mundo y el deber de todo friki a intentarlo (tal y como proclama el manifiesto de derechos y deberes de la convocatoria de frikis en cuestión).
Nunca he comprendido ese espíritu. Quizá sea que aún no he sido invadida por una fuerza del ciberespacio que me lleva a empuñar una espada láser (de plástico) y no he sentido la necesidad imperiosa de aniquilar al enemigo y sentirme el amo del universo. Pero ya ven, creo que bastante complicado es dominarse a uno mismo, como para intentar dominar al resto de la humanidad.
El susodicho manifiesto, no tiene desperdicio.(Pinchar akí).Debe ser que entre los frikis no encontraron a ninguno un poquito más diestro en esto de escribir proclamas. Y la verdad, podría decirse que fundamento, lo que se dice fundamento, no tiene. No convence (si es que pretendían convencer, no sé) ni por su inquietud ni por su derecho a ser friki. De hecho, lo más que se deduce del mismo, es básicamente, el derecho a la libertad de expresión (que ya existe, queridos frikis) y el interés por salir en el telediario (¡qué fuerte!). Quizá simplemente es una de esas campañas de risa, que como lo que ha ocurrido en la última de MTV (“Amo a Laura”), expone la versión cómica de algo ridículo, que debido a la complejidad de la mente humana, produce curiosidad, atención y porque no, risas. Pero en este caso, a mí no me hizo gracia, aunque sí me llama poderosamente la atención la necesidad proclamada de crear como día festivo el día del orgullo friki. Como diría mi tio Rafa, asistiremos al día en el que se pretenda proclamar el día del orgullo gilipollas, y no nos parecerá extraño. No señores, no. ¿Y por qué no? Pues porque el derecho a ser diferente, es un derecho que posee toda persona como individuo. Porque gracias a Dios, nadie es igual, pese a rodearse de personalidades semejantes. Y porque saber mucho de música, de ajedrez, de arte o de cocina, no debería ser un motivo para gritar: “¡dominemos al mundo!, sé hacer el gazpacho más rico del planeta”. No señores, no. El saber mucho de algo y vivirlo como tal, te completa, te enriquece y te da vida. Como todas las aficiones o como todas las inquietudes. Sí, es cierto... reconozcamos que saber todas las frases que se dijeron en las distintas sagas de la Guerra de las Galaxias, es un tanto particular; o el saber el nombre de todos los videjuegos de Sonic para Sega, también es tela. Pero no es más especial que el saberse todos los poemas de Salinas, o los casi 2000 artículos del Código Civil. Y no por eso todos los aficionados a la poesía o los miles de opositores de este país, reivindican ser una minoría reconocida. No es un talento ni un derecho como para eso.
Ponganse disfraces, no salgan de casa si no quieren dejar los videojuegos, hagan colas días y días para asistir a los estrenos, sigan fantaseando con dominar el mundo, sean insociables, memoricen guiones, imiten los efectos especiales, gocen de su miopía y sobrepeso, y sigan sumergidos en su mundo. Nadie se lo prohíbe. Nunca nadie lo ha hecho. Siempre gozaron de ese Derecho. Pero eso, les define como diferentes. Ni malo, ni bueno. Diferentes. Y permitanme que les diga, que cuando uno cree en sí mismo y en lo que hace, no necesita que los demás se lo reconozcan. Su propio espíritu ya se ve satisfecho. ¿Exactamente, contra quién luchan ustedes? ¿Qué derecho se les arrebató?
¿Dominar el mundo como derecho inalienable? Por favor, son frikis, pero dejen que les recuerde, que también son humanos… miren, en eso, somos iguales. Intenten no olvidarlo.

martes, mayo 23, 2006

La cena de las féminas...y la reencarnación de un recuerdo.

Lo de esta institución, sencillamente me encanta. Creo que todo el mundo debería tener una como ésta. Y es que cuando por fin nos organizamos y lo conseguimos (que cada vez nos cuesta más reunirnos), siempre resulta ser una cena o comida o merienda inolvidable. ¿Cómo es posible que 7 féminas tan distintas nos entendamos tan bien, chicas? Bueno, he de decir, que lo de los turnos para el habla, parece también haberse instituido sin problema. Nuestros gritos ya no son lo único que se escucha en los restaurantes, y eso, nos permite volver a los mismos lugares sin que los camareros se echen a temblar, o a reir...no sé.
Creo que desde aquí es importante destacar el importante papel que desempeñó la camarera que nos atendió en la última cena de féminas, celebrada el viernes 19 de mayo. En realidad, creo que no os disteis cuenta del verdadero significado de su presencia: sí, a todas nos recordó a alquien que estuvo presente entre nosotras los cinco años de carrera. Pero reconozcamoslo...lo queramos o no, es parte de nuestra historia, y nos encanta recordar esos tiempos. A todas se nos dibuja una sonrisa cuando oímos la palabra "chiquis" o "pinkis" o "sorpresa!" o "ramo de flores", ¿o no? Y de alguna manera misteriosa, siempre aparece de una forma u otra (en palabras o reencarnada en camarera) en nuestras reuniones de féminas.
Con memorias o sin ellas...De nuevo fue fantástico chicas. Estábais todas preciosas, aún más que siempre. Algunas incluso con vigías en el balcón de enfrente (esto parece que promete, Cris), y otras con el nuevo "régimen del postre" (Mari Lour, deberías patentarlo o te lo robará la camarera, que parecía entusiasmada).
Una vez más, fue casi insuperable. Deberíamos ir organizando la próxima ¿no creeis?
Sed buenas hasta entonces...Mil besos.

lunes, mayo 22, 2006

34 + 1.

Vale, vale...ya escribo, ya escribo...Pero entendedme, no siempre le baja el duende a una, y menos cuando está estresada, falta de tiempo y en visperas de examen de oposición. Sí, queridos míos...sí. Ya me examiné. El pasado sábado día 13 de mayo. Con más de tres cuartos de hora de retraso, por fín escuché a un hombrecillo gritar mi número de opositora y nombre: "35. Marieta la Condesa." Y allí que entré con la cabeza bien alta, para salir cuatro horas después con la cabeza como un bombo y como si me hubiese pasado un camión por encima. Esta vez, sí podemos hacer la rima. 35. Un número premonitorio de lo que sucedería. Este año, no hubo suerte. Una de las dos preguntas, creo que la respondí muy dignamente. Pero la segunda...la segunda, no sé cómo describirlo: sabía que llovía, pero no muy bien por dónde; y tanta confusión de ideas derivó en inventiva "made in cerebro de marieta", que no llevó a nada bueno, nada nada bueno.
A partir de entonces, año nuevo vida nueva. Es lo que tenemos los opositores. Nuestro año no comienza con las campanadas y las uvas. Comienza el mismo día que sabemos que hemos suspendido, y que otro año comienza para la próxima oportunidad. Es de locos, pero así es. Me siento como en enero, sólo que hace calor y anochece tarde.
No ha sido un buen mes este pasado. Y tampoco he sido justa muchas veces con mi comportamiento. Es otro de los defectos de los opositores: nos alienamos. Nos hacemos los ombligos del mundo. Nada existe a nuestro alrededor salvo nosotros mismos. Nuestras tristezas y problemas han de ser comprendidas por todos. No queremos saber nada, oir nada, ni que nos roben un preciado minuto de concentración. Cualquier problema es gigante, y los gigantes, no tienen solución. Supongo que irá en caracteres, pero sinceramente, no creo que me desencamine mucho con mis afirmaciones. O quizá sea sólo yo. Pero ahora que empieza mi año, lo veo claro: no me ha gustado ser tan egoista. Y como todo buen comienzo de año, empieza con sus propósitos, ahí va el mío: no soy el ombligo del mundo. Por favor, recordadmelo si se me olvida, si?
Ahora empiezo.
Besitos!