Hoy de mañana temprano, me he ido junto a mi mosquetera rubia a un taller perdido en un polígono industrial de Alcorcón, a comprar un BOLSO. Sí, como lo estáis leyendo: a comprar un BOLSO de firma,
bueno,
bonito y
barato. Los de Alcorcón no me convencieron pero al final compré un BOLSO, aunque de vuelta en la calle Serrano: un BOLSO bueno, bonito y…de rebajas. Mi mosquetera rubia, me invitó a comer, y de pronto, una extraña señora entra en el restaurante e intenta robarle el BOLSO a una chica. La chica se da cuenta, y se arma un tinglao de tres pares de narices, mientras todas las mujeres del restaurante, buscan los BOLSOS en los respaldos de sus silla y respiran aliviadas. De camino de vuelta a casa, miramos perplejas los BOLSOS de
Prada. Una señora muy señoreada, pasa a nuestro lado en la calle Serrano: lleva un BOLSO espectacular. Miro y admiro el BOLSO de la señora, y seguimos caminando…
La mayoría de las mujeres, podría afirmar en cualquier estadio de su vida que nunca tendrán suficientes BOLSOS. Es parte de la mentalidad femenina, y creo que un vicio que roza el defecto…o una virtud que roza el vicio, no sé. Pero así es. Es el complemento perfecto, además de útil. Pero es que el BOLSO, en la gran mayoría de los casos, es algo más que un saco con asas para llevar objetos. Es un saco con asas que transporta una
vida: tu vida…Tu documentación, tu dinero, tu móvil, tus gafas de ver, tus gafas de sol, tus pinturas, tu agenda, tus llaves del coche, del garaje, del trabajo y de casa, el libro que estás leyendo, tu música, tus clinex, tu tabaco, tu mechero, tus listas de cosas pendientes, tu paraguas plegable, tu pasador del pelo para urgencias, tu mini botiquín de paracetamol y tiritas por si te rozan las sandalias, tu pequeño neceser para cuando pasas el día fuera de casa…Y todo eso sin contar con las sentimentales: esas que llevan el BOLSO, repleto de recuerdos, fotos y un llavero con mil tipos de muñequitos y objetos colgantes que significan importantes historias varias. En definitiva, el BOLSO de una mujer es su mini mundo particular.
¿Y dónde queda la moda en todo esto? ¿El nuevo furor por los BOLSOS de Carolina Herrera que ya se falsifican seguramente incluso en Marte? ¿Dónde quedan las temporadas de BOLSO tamaño maleta, y tamaño caja de cerillas? ¿Dónde queda el enamoramiento súbito por un trozo de piel con asas cuando aún reposa en un escaparate sin tus cosas dentro?...No lo sé. ¿Alguien lo sabe? ¿Un misterio divino? o, ¿un misterio de
Dior? Lo único que sé, es que algo tan útil merece ir a la moda...y crear estilo. Y si cumple las tres B´s, YO no podré resistirlo; seguro que si lo compro, casi tendré suficientes…
Besitos!