viernes, junio 24, 2005

Se aguó la fiesta...

Después de esta larga ausencia...he vuelto. He tenido unas semanas la mar de revueltas, y la mar de agotadoras, que no me han dejado fuerzas para escribir nada en el blog. Así que, ruego me disculpen los fieles seguidores de mis breves historietas y reflexiones (-no volveré a ausentarme tanto Pableras-), que con tono pelín acusador a la par que recriminatorio, últimamente me dicen aquello de: "¿Qué pasa con el blog, que no escribes nada?" (aunque sé que lo hacéis con todo el cariño)....Y respuesta es: al blog no le pasa nada. Lo que pasa, es que no tengo ni un ratino para dedicárselo. Pero bueno, ya estoy aquí, y con novedades frescas.
Empezaremos con la novedad más fresca que se me ocurre: Ayer nos fuimos de fiesta. La fiesta de fin de carrera de mis amigos los e-treses y los e-unos (también de los e-doses, pero no conozco a ninguno). Una fiesta pasada por agua, pero fiesta al fin y al cabo. Aquellos que hace un mes se rieron infinitamente de mí, cuando predije que hacer una fiesta en una terraza era peligroso por si llovía (aunque fuera junio), anoche no se rieron tanto. Pero como también predije, sería una tormenta más o menos larga, y gracias a los dioses, no fué muy larga; diría que llovió lo suficiente, para encharcar el pavimento donde pasaría las cuatro horas siguientes con unas super sandalias de 10 centímetros de altura, y lo suficiente para arruinar completamente el peinado a lo chica-bond que me había marcado. Pero la vida es así. Y la fiesta siguió su curso. Sinceramente, lo pasé bien, pero creo que nos equivocamos de sitio; mejor dicho, los organizadores, se equivocaron de sitio. En cualquier caso, elevamos el nivel del local hasta límites insospechados. Yo creo que nunca se había visto en Ananda, tanta mujer guapa por metro cuadrado, y es que ya se sabe lo que pasa con las icadianas...que otra cosa no, pero casi todas, por algun milagro de la naturaleza (o de cirujano) son guapísimas. Respecto a los hombres, yo los vi a todos guapísimos, como siempre; bueno, algunos más que otros, pero guapos en general.
Por lo que a la fiesta se refiere, hoy solo me queda un dolor de pies terrorífico, y una resaca muy importante. No hice nada de lo que arrepentirme, porque no me dejaron...ya no hay hombres!!
Por lo que a mi rutina de opositora se refiere, sigue siendo eso mismo: rutina. Aunque aconsejo desde aquí a mis lectores que vayan al cine a ver la peli argentina "No sos vos, soy yo", la cual rompió brevemente la rutina de la semana pasada y me pareció digna de ver. A quien no le guste el cine argentino, pues que me llame, y vemos otra, si?
A los ya "técnicamente" licenciados en empresas...os doy la enhorabuena. Ya sí que se acabó E-treses de mi vida. Ya sois doblemente licenciados, y por lo que veo, ya casi todos colocaditos en el mundo laboral. Os voy a echar demasiado de menos cuando vaya a la facultad a estudiar y sepa que ya no estáis por allí para un cafetillo. También siento no poder asistir a la super graduación y puesta de bandas. Pero chicos, estaré allí en alma y pensamiento. Poneos guapos, y sed felices.
Sed buenos. Mil besos.

jueves, junio 02, 2005

Eran las cuatro de la tarde...

Oposité. Sí, como lo oís...resulta que ya oposité...El sábado pasado a las cuatro de la tarde me presenté con quinientos y pico opositores más en la escuela de minas, para intentar pasar el primer examen de TAC. Bueno, para seros sincera, yo no esperaba pasar esa prueba...yo iba a ver cómo era, puesto que soy consciente de que con cuatro meses de oposición tenía muy pocas posibilidades. Así que yo iba muy tranquila, tranquilisima...aunque en la media hora que tardaron en llamar a las ochenta personas de mi aula, comenzó a afectarme el MIEDO generalizado que se respiraba. Si me ponía en la piel de un opositor de tercer o cuarto año, empezaban a correrme por el cuerpo tiritonas y sudores fríos, sobre todo cuando veía la cara y el gesto de la gente que me rodeaba. Había de todo: gente mayorcísisima (de 60 años...); gente pintoresca (una vino con una maleta llena de códigos y libros...lo cual me llevó a pensar que esa pobre no se había enterado de que eso solo se puede llevar al cuarto ejercicio, que es un caso práctico); gente calva (mucho, mucho calvo); y tambien mucha gente joven (la gran mayoría), jovenes guapos, feos, con pinta de empollones, sin pinta de nada...en fin...que había de tó.

Una vez que nos dieron las preguntas, y dieron la señal de "empiezan a correr las cuatro horas de examen", fue bastante impresionante escuchar 79 cronómetros (todos menos el mío, que no lo llevé), pitando al unísono el comienzo del examen. Y es que la gente, iba preparadísima: además de los cronos, la gente iba surtida con coca-cola, red bull, caramelos, sandwiches, bocatas, chocolatinas....El chaval que tenía delante, a las dos horas de examen, merendó tranquilamente sus dos kit-kat y su red bull...olé; pero aun le quedaba en la mochila un buen arsenal de chocolate...

Por lo que a las preguntas del examen se refiere, me sabía una de dos. En realidad, la pregunta que me sabía, la estudié tres meses atrás, por lo que muy fresca no la tenía...pero me acordé de muchas muchas cosas....y creo que hice una pregunta bastante completita (de ocho carillas de folio). La segunda pregunta, ni flower...así que inventé folio y medio de divagaciones sociológicas y de filosofías baratas. En resumen, suspendí según lo previsto. Así que no iré a leer el examen; porque, para los que no lo sabéis, el Tribunal no lee los examenes. Citan a los opositores durante el mes de junio y julio para que cada uno lea su examen, tras realizar una copia de los exámenes que son leídos, de manera que el tribunal sigue palabra a palabra lo que escribiste.

Y así fué el examen. Me lo imaginaba tal cual. No es más terrible que una cuarta convocatoria de Derecho Laboral. Aunque claro, en esta ocasión jugaba con ventaja: a mí no me importaba suspender...y eso, es una gran ventaja. El año que viene, cuando lleguen las cuatro de la tarde de un sábado de mayo, seguramente no sea igual...por que entonces, ya sabré lo suficiente para querer aprobar...y entonces, llevaré el cronómetro más moderno del mercado, llevaré merienda y bebidas energéticas, mil quinientos amuletos, y los sudores fríos y el MIEDO me acompañarán con mucha más intensidad. Hasta entonces...seguiremos como hasta ahora; rutina, estudio, estudio y más estudio...

Vosotros, sed felices. Besines.